domingo, 5 de abril de 2015

Descubren la forma de "mirar" en un agujero negro.

Si rompemos un documento en mil pedazos, siempre habrá una forma de recomponerlo y acceder, por lo tanto, a la información que contenía. Si fragmentamos cualquier otro objeto, incluso si lo quemamos, será posible «interrogarle» después para que nos revele toda o parte de su información. Pero si enviamos información al interior de un agujero negro, ésta se perderá para siempre.

Ilustración: ESO/M. Kornmesser


Esto es, por lo menos, lo que los físicos han venido manteniendo desde hace décadas. Los agujeros negros son la última frontera, el punto de no retorno, entidades que que absorben materia (e información), y la evaporan al instante y sin dejar pista alguna de lo que alguna vez hubo en su interior.
Sin embargo, una nueva investigación revela que esta perspectiva podría no ser del todo correcta. Un agujero negro, en efecto, puede tragar materia, pero según acaba de demostrar un equipo de físicos de la Universidad de Buffalo, no destruye la información que devora. El hallazgo, recién publicado en Physical Review Letters, abre una vía totalmente nueva para "ver" lo que sucede en el interior de estos enigmáticos objetos espaciales.
«Según nuestro trabajo -afirma Dejan Stojkovic, primer firmante del artículo- la información no se pierde después de entrar en un agujero negro. Simplemente, no desaparece».
El estudio afirma que las interacciones entre las partículas que emiten los agujeros negros pueden revelar información sobre lo que hay dentro de ellos. Por ejemplo las características del objeto a partir del que el agujero negro se formó, o las de la materia y la energía que hay más allá del horizonte de sucesos, el punto a partir del cual ni siquiera la luz puede regresar.
Según Stojkovic, se trata de un descubrimiento importante porque incluso los físicos que pensaban que la información no se perdía dentro de los agujeros negros se enfrentaban a grandes dificultades a la hora de demostrar matemáticamente el proceso. Pero el nuevo estudio incluye cálculos muy precisos y explícitos que demuestran en qué modo la información puede conservarse.

Paradoja de la pérdida de la información

La investigación, en efecto, da un paso importante hacia la resolución de la «paradoja de la pérdida de la información», un problema que ha perseguido a los científicos durante por lo menos cuatro décadas, desde que Stephen Hawking propuso por primera vez que los agujeros negros irradian energía y que por lo tanto se van evaporando con el paso del tiempo. La idea de Hawking supuso un gran problema para la Física, porque significaba que la información contenida por un agujero negro se perdería para siempre cuando el agujero negro finalmente desapareciera. Y eso es una violación de las leyes de la mecánica cuántica, que establecen que la información debe siempre ser conservada.
En la pasada década de los setenta, Hawking propuso que los agujeros negros eran capaces de irradiar partículas, y que la energía perdida durante este continuo proceso causaría el progresivo «encogimiento» de los agujeros negros y, al final del proceso, su total desaparición. Hawking concluyó además que las partículas emitidas por un agujero negro (que en su honor se llamó «radiación Hawking») no podían proporcionar pista alguna sobre lo que había dentro, lo cual significaba que cualquier información que cayera en un agujero negro se perdería completamente una vez que éste se evaporara.
Aunque Hawking dijo más tarde que se había equivocado y que la información podía escapar de los agujeros negros, el asunto de si y cómo es posible recuperar información de un agujero negro ha seguido siendo tema de agrios debates.
Y es aquí donde entra el trabajo de Stojkovic, que en principio parece aclarar bastante la historia. De hecho, en lugar de observar solo las partículas que emite el agujero negro, el estudio toma también en consideración las sutiles interacciones entre esas partículas. Haciendo eso, los investigadores se han dado cuenta de que es posible para un observador que permanezca fuera de un agujero negro obtener información de lo que sucede en su interior.

Intercambio de «mediadores»

Las interacciones entre partículas pueden ir desde la atracción gravitatoria al intercambio de «mediadores», por ejemplo fotones, entre ellas. Se sabe desde hace mucho que este tipo de relaciones existen, pero la mayoría de los científicos las descartaban por considerarlas poco significativas.
Algo que no ha hecho Stojkovic. «Estas correlaciones -afirma el físico- siempre se han ignorado en los cálculos ya que se pensaba que eran demasiado pequeñas y que no eran capaces de marcar una diferencia significativa. Pero nuestros cálculos muestran que aunque las correlaciones comienzan siendo muy pequeñas, crecen en el tiempo y se vuelven lo suficientemente grandes como para cambiar el resultado».

Fuente: ABC, Abril 2015.

México y los secretos del meteorito que acabó con los dinosaurios.

América del Sur y África aún no eran dos continentes separados. Se estaba formando el golfo de México. Y el Caribe. Y la zona central del océano Atlántico. Hace 66 millones de años, cuando México no era México, un meteorito de más de diez kilómetros de diámetro cayó sobre lo que hoy es la mexicana Península de Yucatán, entonces sumergida, y desencadenó un cataclismo que terminó con infinidad de organismos vivos. Entre ellos, los dinosaurios.
Representación del impacto del meteorito en Yucatán.

La descripción que hace de aquello el geofísico mexicano Jaime Urrutia Fucugauchi (la familia de su padre era de un pueblo al sur de Bilbao, su madre japonesa) es dantesca. Habla de un nube de polvo que lo cubrió todo y cortó la fotosíntesis porque bloqueó la llegada de la luz del sol. De toneladas de fragmentos de roca que saltaron por los aires con una violencia inimaginable, atravesaron la atmósfera hacia arriba, volvieron de regreso por efecto de la gravedad y, a la vuelta, por el roce con la atmósfera, generaron un "pulso térmico", una ola de calor, que barrió la superficie a temperaturas de más de 500 grados.
Urrutia es uno de los directores de un proyecto internacional que trata de ahondar en el conocimiento de aquel fenómeno clave de la historia de la Tierra. El cráter que provocó el impacto del meteorito sigue existiendo y se encuentra sumergido, oculto bajo el lecho marino. El plan del Proyecto Científico de Perforación del Cráter Chicxulub, adelantado esta semana por el diario Animal Político, es perforar el lecho hasta aproximadamente un kilómetro de profundidad, donde, sepultado por 66 millones de años de sedimentos, se encuentra el cráter.
El proyecto cuenta con un equipo de científicos internacional y multidisciplinar: geofísicos, geólogos, paleontólogos, biólogos, expertos en investigación molecular, en ciencias planetarias… La financiación, 10 millones de dólares, proviene de fondos de distintos países, y se prevé que la perforación, con técnicas de ingeniería petrolera, empiece en la primavera de 2016 y dure dos meses.
Localización geográfica del cráter.
Urrutia, investigador de la Universidad Nacional (UNAM), explica que se busca información sobre los siguientes asuntos: saber más de cómo se fue restableciendo la vida en el planeta después de aquel apocalipsis; investigar cambios climáticos a través de los tiempos, por ejemplo las bajadas de temperatura que crearon los casquetes polares; estudiar cómo se forma un cráter de anillos concéntricos, una estructura que en la Tierra sólo presenta el cráter de Yucatán pero que es común en la Luna y en Marte; también conocer con precisión detalles del propio impacto, por ejemplo la velocidad a la que la gran masa cósmica chocó con la Tierra y el efecto que tuvo en el clima y en la vida terrestre.
La primera referencia que hubo del cráter sumergido se dio, a mediados del siglo pasado, dentro de trabajos exploratorios de Petróleos Mexicanos (Pemex). Se detectó que bajo el mar había una anomalía geofísica: una estructura semicircular de unos 200 kilómetros de diámetro.
Pero no fue hasta finales de los años 70 que ingenieros de Pemex, el mexicano Antonio Camargo y el estadounidense Glen Penfield, establecieron la hipótesis de que aquella forma submarina podía ser, una de dos: un campo volcánico enorme o un "cráter de impacto". En 1991, Penfield, Camargo y un grupo de investigadores confirmaron que era un cráter. Y en 1992, una investigación de la que ya formó parte Urrutia Fucugauchi determinó, mediante estratigrafía magnética, que la edad del cráter se correspondía con la del tiempo del cataclismo del cretácico.
Por aquel entonces, encontrar el punto exacto de impacto del meteorito que había provocado ese hito universal era un reto. "Había grupos trabajando en Siberia, en Europa, en Estados Unidos...", recuerda Urrutia. Él mismo, en los años ochenta, había seguido el rastro del cráter de todos los cráteres por lugares lejanos como India o Brasil. Hoy sonríe recordándolo. Lo que buscaba tan lejos estaba bajo sus pies, en México: el cráter Chicxulub, que aún guarda un profundo pozo de conocimiento para la ciencia.

Fuente: El País, Abril 2015.

Una estrella "perseguida" durante 18 años.

Han logrado observar en tiempo real una de las primeras etapas de su evolución.
Un equipo internacional de científicos, liderado por el español Carlos Carrasco-González, ha "perseguido" durante 18 años a una estrella masiva y ha logrado observar en tiempo real una de las primeras etapas de su evolución.
En 2013, los investigadores decidieron poner en común los datos sobre VLA2 y realizar más observaciones. (Foto: Archivo)

Aunque el proceso de formación estelar dura centenares de miles de años, los investigadores han conseguido captar la gestación de un chorro de gas supersónico, también denominado "jet".
Para ello, usaron dos imágenes tomadas por el radiotelescopio Vary Large Array (VLA) en 1996 y 2014, además de información de muchas observaciones obtenidas durante 18 años.
La región examinada se conoce como W75N y lo que llevó entre 1996 y 1999 a José María Torrelles, Guillem Anglada y José Francisco Gómez (del CSIC y firmantes de este trabajo) a estudiarla fue que contenía muchas estrellas masivas en formación.
Entre otras cosas, hallaron que la estrella W75N (B) -VLA2 se comportaba de forma muy peculiar, con un viento poco colimado (el material se aleja de la estrella en muchas direcciones) , mientras que las ya conocidas o las otras que estaban en la misma región tenían vientos muy colimados (el material sale en una sola dirección).
Años más tarde, Carrasco-González, ahora en la Universidad Nacional Autónoma de México en Morelia, también comenzó a estudiar esa zona interesado en las estrellas con viento, "y ahí estaba otra vez VLA2, que seguía evolucionando de forma muy extraña", relató.
En 2013, los investigadores decidieron poner en común los datos sobre VLA2 y realizar más observaciones.
Así, concluyeron, tal y como se describe ahora en la revista Science, que W75N (B) -VLA2, situada a 4 mil 200 años luz de la Tierra, ha cambiado drásticamente el modo en que expulsa materia, pasando de hacerlo de forma prácticamente esférica a adoptar una forma alargada, con la eyección concentrada a lo largo de una sola dirección.
Las teorías actuales predicen que las estrellas jóvenes deben expulsar materia en forma de chorros colimados (en una sola dirección).
Guillem Anglada, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, explicó, no obstante, que en estudios anteriores se había visto que algunas estrellas masivas muy jóvenes pasan por episodios breves en los que expulsan materia en todas las direcciones, según el CSIC.
"Sospechábamos que en algún momento debería producirse la transición hacia la fase de colimación. Esta transición es justamente lo que estamos presenciando en W75N(B)-VLA2".
Para Carrasco, este trabajo ayuda a entender cómo se forman las estrellas y en particular cómo se forman las estrellas más masivas que nuestro Sol.
Las estrellas se forman inicialmente como bolas de gas muy poco masivas (mucho menos masivas que nuestro Sol) y van creciendo a base de incorporar material de sus alrededores.
"Una de las cosas más importantes que aprendimos es que un aspecto fundamental son los vientos colimados. Las estrellas los necesitan para que el material del disco pueda caer en ellas", según Carrasco.
"Entender cómo funcionan los vientos nos da información muy importante sobre cómo se forman las estrellas y planetas".

Fuente: El Universal, Abril 2015.

Encuentran en Australia un asteroide dos veces mayor que el que mató a los dinosaurios.

Robert Oppenheimer, padre de la bomba atómica, quedó sobrecogido al ver el estallido de su creación. Poco después de la prueba, en un esfuerzo por poner sus declaraciones al nivel del momento histórico, aseguró que el fogonazo nuclear le trajo a la memoria una frase del Dios Visnú en el Bhágavad-guitá, el libro sagrado del hinduismo: "Ahora, me he convertido en la muerte, destructora de mundos". Pese a las dimensiones del logro, algunos años después, otros científicos identificaron en la Península de Yucatán, en México, los restos de un cataclismo más digno de una divinidad. Hace 65 millones de años, una roca de más de 10 kilómetros de diámetro, del tamaño de Deimos, la luna de Marte, chocó contra la Tierra y la convirtió en un infierno. La energía atesorada en la velocidad extrema con que aterrizó el asteroide, a 20 kilómetros por segundo, 20 veces más rápido que una bala, se liberó en forma de 100 teratones de TNT, mil millones de veces más que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Aquel impacto acabó con la era de los dinosaurios.
Recreación de un asteroide como el que pudo golpear Australia / ESA

Esta semana, se ha anunciado el descubrimiento de otro suceso que puede hacer palidecer aquel choque descomunal. Un equipo liderado por Andrew Glikson, de la Universidad Nacional Australiana, cuenta en la revista Tectonophysics que han encontrado los restos de un cráter de 400 kilómetros de diámetro en la cuenca de Warburton, en el centro de Australia. Aquel socavón inmenso habría sido provocado por un pedrusco que se partió en dos poco antes de llegar al suelo. Cada uno de aquellos fragmentos tenía un tamaño similar al que golpeó México.
Después de millones de años, la erosión y los procesos geológicos de una Tierra viva borraron el cráter, pero los investigadores han logrado identificar las cicatrices de aquella antigua herida. Perforando hasta dos kilómetros de profundidad como parte de una investigación sobre geotérmica, observaron restos de roca que se había convertido en cristal, un fenómeno que podría tener su explicación en la inmensa temperatura y presión que produce un asteroide justo antes del impacto, y una anomalía magnética en profundidad. Además, según ha explicado Glikson, han encontrado enterradas dos “grandes bóvedas en la corteza, formadas como fruto del rebote de esa corteza después de dos grandes impactos”.
El autor principal del hallazgo, Andrew Glikson / D. SEYMOUR
Aquella hecatombe, en la que se desencadenó la energía de cientos de millones de bombas atómicas, pudo tener consecuencias importantes para la evolución de la vida en la Tierra, como el suceso de Yucatán, pero aún queda mucho por estudiar. Glikson reconoce que, pese a haberlo buscado, no han encontrado ninguna extinción que coincida con las colisiones. Sobre este punto, Jesús Martínez-Frías, investigador del Instituto de Geociencias, IGEO (CSIC-UCM), considera que “antes de hablar de una extinción es necesario que se determine con exactitud la edad del impacto”. Glikson afirma que podría haber sucedido hace más de 300 millones de años y que las rocas que rodean el lugar que habría ocupado el cráter llegan hasta los 600 millones de años de edad.
A falta de conocer el momento del choque, el análisis de otros casos anteriores sugiere que los asteroides no suelen ser los únicos culpables de grandes extinciones. “Muchas veces el impacto desencadena algo que luego tiene unos efectos a escala planetaria o acaban algo que ya había comenzado”, señala Martínez-Frías. En el caso de los dinosaurios, por ejemplo, durante el millón de años previo al cataclismo, se produjeron prolongadas olas de frío con consecuencias desastrosas para los animales adaptados a un mundo tan caliente como el del Cretácico. El asteroide fue el último empujón para muchas especies que ya estaban al borde del precipicio.
El estudio de estos impactos, como en el caso del descubierto por Glikson y su equipo, resulta complicado, pero es relevante para conocer el papel que desempeñaron en la evolución de la vida sobre el planeta. La desaparición de los dinosaurios pudo facilitar el desarrollo de los mamíferos que, finalmente, acabaron por permitir la existencia humana. Otros científicos han asociado otros cráteres con momentos clave de la evolución. En 2010, un equipo de la universidad australiana de Adelaida relacionó otro cráter de su país, el de Acraman, con un periodo de glaciación que prácticamente cubrió de hielo toda la Tierra. La sacudida que provocó aquella roca fue, según los investigadores, uno de lo factores que permitió la aparición de la fauna Ediacara, unas extrañas formas de vida que son los organismos pluricelulares más antiguos que se conocen.
Ampliando el foco, conocer la fecha de impactos como el anunciado esta semana puede servir para relacionarlos con otros eventos a mayor escala. Investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) han encontrado una relación entre un periodo en el que la vida en los océanos floreció, hace unos 470 millones de años, con una etapa en la que una gran cantidad de rocas se desgajó del cinturón de asteroides que orbitan entre Marte y Júpiter. Al golpear la Tierra a gran velocidad, estos objetos gigantescos provocaron tsunamis, terremotos y nubes de polvo que ayudaron a cambiar el clima planetario.
El equipo de Glikson seguirá analizando la escena de aquel crimen en busca de indicios que permitan reconstruirlo. Hacerlo servirá para conocer mejor el papel de los mayores episodios de destrucción vistos sobre la Tierra en la formación de la vida que conocemos.

Fuente: El País, Marzo 2015.

Origen de la vida se relaciona con choque de meteoritos, afirman.


El cráter de Chicxulub podría fortalecer la teoría de que el origen de la vida está relacionado con los choques e impactos entre meteoritos, consideró el especialista de la Universidad de Texas at Austin, Estados Unidos, Sean Gulick.

La vida en la Tierra podría haberse generado por el impacto entre meteoros o bien con planetas. EFE / ARCHIVO

 
En entrevista, mencionó que este cráter es el único lugar del mundo que permite estudiar tres preguntas básicas: el origen de la vida, la posible extinción masiva de los dinosaurios, y el fenómeno geológico que ha conformado el sistema solar a lo largo de su historia.
 
En cuanto al tema del origen de la vida, precisó que actualmente existen por lo menos 10 teorías sobre el tema y una de éstas es que podría haberse generado por el impacto entre meteoros o bien con planetas.
 
"Existe la teoría de que la vida se originó debajo de la superficie de los asteroides y meteoros y con los choques entre éstos, esas formas de vida empezaron a emerger hasta llegar a la superficie y de ahí se empezaron a generar nuevos formas de vida", explicó.
 
Y precisamente el cráter de Chicxulub, al que se le relaciona con un la extinción masiva sobre la tierra, podría reforzar esa teoría ya que permitiría observar cómo volvió a resurgir la vida en el planeta, después de casi desapareció tras el impacto de un gran meteoro hace unos 65 millones de años.
 
Además, otra factor que hace único a este cráter es que contiene una cordillera montañosa circular, en donde las montañas tienen entre 400 y 500 metros de altura, y que serán objeto de estudio a través de una perforación entre marzo y abril del próximo año.
 
"Todas estas características lo hacen único, al mismo tiempo que es el mejor conservado, pues los que están en la superficie terrestre se encuentran erosionados a consecuencia del aire, lluvia y otros factores", subrayó.
 
De hecho, en el planeta existen tres grandes cráteres, de tamaños similares, de los cuales, el de Canadá y Sudáfrica, "son muy viejos", ya que datan de hace un mil quinientos millones de años, además de estar alterados y erosionados.
 
Mientras que en el caso del Cráter de Chicxulub, éste se originó cuando la península de Yucatán aún no emergía, por lo que durante ese proceso la cicatriz se fue llenado de sedimentos marinos, los cuales permitieron que no sufriera daños.
 
Se trata pues de un cráter "más joven" y mejor conservado dado que no hay actividad tectónica ni volcánica, además, luego del choque se llenó de agua de mar y empezó a cubrirse poco a poco de sedimentos hasta que del sitio del impacto empezó a surgir vida nuevamente.
 
Por esa razón, dijo, el interés de la comunidad científica en estudiarlo pues sin duda puede generar datos e información muy relevante para entender el origen de la vida, y como ésta resurgió de un evento tan contundente como lo fue el impacto de un gran meteoro de unos 14 kilómetros de ancho.



Fuente: El Informador, Marzo 2015.

Ayude a bautizar los lugares de Plutón.

Para el próximo 14 de julio está previsto que la sonda espacial New Horizons, de la NASA, pase muy cerca del planeta enano Plutón y su gran satélite Caronte. Es la primera misión a esos cuerpos remotos del Sistema Solar, en los que hasta ahora solo se distinguen algunos grandes rasgos, y lo más probable es que, con el sobrevuelo de la sonda y los datos que esta tomará y enviará, adquieran una nueva cara con abundantes detalles de su superficie. Para bautizarlos, la Unión Astronómica Internacional (IAU, en sus siglas en inglés) ha lanzado una campaña pública en la que cualquier persona puede votar por los nombres más idóneos e incluso sugerir algunos no propuestos aún. La campaña, en colaboración con la misión New Horizons y con el Instituto SETI, concluye el próximo 7 de abril. Después, los miembros de la misión elaborarán una lista de los nombres más idóneos y la IAU tendrá la última palabra sobre ellos, siempre teniendo en cuenta los criterios establecidos por su Grupo de Trabajo de Nomenclatura en Sistemas Planetarios. Los nombres deben estar relacionados con la mitología, la literatura y la historia de la exploración.
Ilustración de la sonda espacial de la NASA `New Horizons´ pasando junto a Plutón y su luna Caronte. / NASA/JHU APL/SWRI/STEVE GRIBBEN
“Plutón es un mundo remoto y enigmático que reside en el borde del Sistema Solar, en una región denominada Cinturón de Kuiper, de la que es uno de los muchos planetas enanos similares, aunque sigue siendo el mayor descubierto hasta ahora”, recuerda la IAU. La New Horizons ofrecerá “la primera visión de cerca de este mundo pequeño y distante, así como de su mayor satélite, Caronte. Estos cuerpos misteriosos del Sistema Solar exterior se transformarán, por fin, en mundos con rasgos distintivos”, añade dicha organización en un comunicado.
Los nombres de los lugares que se identifiquen en Plutón y sus lunas, según los criterios establecidos por el grupo de trabajo de la IAU, se referirán a:
Para Plutón: Nombres del inframundo de la mitología mundial; dioses, diosas y gnomos; héroes y exploradores del inframundo; escritores relacionados con Plutón y el Cinturón de Kuiper, así como científicos e ingenieros asociados con ellos.
Para Caronte: Destinos e hitos de la exploración, de ficción o reales; vehículos de ficción y mitológicos de exploración.
Para Estigia: dioses relacionados con ríos.
Para Nix: Dioses de la noche.
Para Cerbero: Canes de la literatura, de la mitología o históricos.
Para Hidra: Serpientes y dragones históricos.
La IAU advierte, además, que no se tendrán en consideración nombres de misiones y naves espaciales; autores, artistas, directores y productores de exploración de ficción; exploradores de la Tierra, el aire y los mares, “ya que estos temas ya se han utilizado en las nomenclaturas de Mercurio, Venus y Marte”.
La Unión Astronómica Internacional es una organización científica que agrupa a más de 10.000 profesionales de la astronomía de casi un centenar de países, y “su misión es promover y salvaguardar la ciencia de la astronomía en todos sus aspectos a través de la cooperación internacional”, explica la propia institución. Además, recalca, “es la autoridad reconocida internacionalmente para realizar las asignaciones de los cuerpos celestes y de los rasgos en su superficie”.

Fuente: El País, Marzo de 2015.

Mercurio, un planeta "pintado de negro", aseguran científicos.

En lo que se refiere a planetas, Mercurio no es de los que desata pasiones. La gente pasa más tiempo buscando en Google al cantante de Queen, Freddie Mercury, que el planeta Mercurio... y Freddie murió hace casi 25 años.
Comparado con nuestra luna, que es más o menos del mismo tamaño, Mercurio refleja mucha menos luz (Johns Jopkins University/Carmegie Institution/Nasa)

Ni siquiera la NASA pasa mucho tiempo allí; lo que hace que sea el planeta interior menos explorado en el sistema solar.
Pero existe una pregunta que ha dejado perplejos a los científicos desde hace mucho tiempo: ¿por qué el condenado planeta es tan oscuro?  Comparado con nuestra luna, que es más o menos del mismo tamaño, Mercurio refleja mucha menos luz.
Los científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, de la Universidad Brown y del Planetary Sciences Institute dicen que podrían haber encontrado la respuesta: en las palabras de Megan Bruck Syal, una investigadora de posdoctorado en el Lawrence Livermore, éste ha sido "efectivamente pintado de negro".
En un artículo publicado el lunes en la revista Nature Geoscience, los investigadores argumentan que a lo largo de las eras, los meteoritos microscópicos generados a partir de los cometas ricos en carbono pueden haber aportado suficiente carbono de color oscuro como para reducir la cantidad de luz reflejada.
Las piezas parecen encajar: existe mucho más polvo de carbón procedente de los cometas cercanos al sol, donde orbita Mercurio... unas 50 veces más para Mercurio que para nuestra luna, dicen los investigadores.
Y las pruebas realizadas con un gran cañón de la NASA, hecho para simular impactos planetarios a pequeña escala, parecen demostrar que la teoría es convincente, dicen los autores.
"Demostramos que el carbono funciona como un agente de oscurecimiento indetectable", dijo Peter Schultz, profesor emérito de ciencias geológicas en la Universidad Brown.
"Desde el punto de vista del análisis espectral, es como una pintura invisible".

Fuente: CNN en Español, Marzo 2015.

Descubren las galaxias más antiguas y alejadas de la Tierra.


Un equipo internacional de investigadores ha localizado las agrupaciones de galaxias más antiguas y más alejadas de la Tierra, unas formaciones que nacieron unos dos mil o tres mil millones de años después del Big Bang y que son las precursoras de los cúmulos de galaxias que vemos en la actualidad. 

El hallazgo servirá para entender mejor el origen del Universo y cuál es su contenido. EL INFORMADOR / ARCHIVO


El hallazgo, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, servirá para entender mejor el origen del Universo y cuál es su contenido. 

Un descubrimiento que no hubiera sido posible sin los satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA), Planck y Herschel, dos instrumentos punteros diseñados para cartografiar y analizar el cosmos desde una órbita situada a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. 

El investigador el departamento de Física de la Universidad de Oviedo y coautor del estudio, Luigi Toffolatti, explicó que gracias a estos dos satélites se han encontrado "los grupos de galaxias más antiguos, los precursores de los cúmulos de galaxias que se ven en la actualidad". 

Anteriormente se habían localizado galaxias más alejadas de la Tierra que estas, pero "esta es la primera observación concreta de protogalaxias que están en el interior de grupos" que, a su vez, son los precursores de las agrupaciones de galaxias que vemos en la actualidad, precisó el astrofísico. 

Concretamente, las imágenes captadas por Planck muestran grupos de decenas de galaxias que todavía se están formando y que son, por tanto, relativamente más pequeñas que la nuestra, y "más compactas". 

Además, "tienen una altísima formación de estrellas", porque se están observando en la época en que se están creando, un detalle que no habría visto sin Planck, porque solo este satélite ha observado "todo el cielo" en las microondas.



Fuente: El Informador, Marzo 2015.

La NASA pondrá un fragmento de asteroide en la órbita de la Luna.

La NASA ha hecho públicos más detalles sobre su plan para atrapar un asteroide al vuelo y llevarlo a algún punto en la órbita de la Luna, un proyecto llamado Asteroid Redirect Mission (ARM). La misión, que se realizará a mediados de la década de 2020 y pondrá a prueba una serie de nuevas capacidades necesarias para futuras expediciones humanas al espacio lejano, como el viaje a Marte, será algo diferente de lo anunciado en un primer momento. Lo más destacado es que la nave espacial robótica sin tripulación no capturará un asteroide entero cercano a la Tierra, sino un bloque o un pedazo grande del mismo. Después, como estaba previsto, lo trasladará a una órbita estable alrededor de nuestro satélite natural para que los astronautas puedan explorarlo.

«Será una demostración inicial de varias capacidades de vuelos espaciales que necesitaremos para enviar astronautas más lejos en el espacio, y con el tiempo, a Marte», dice Robert Lightfoot, administrador asociado de la NASA. «Dará comienzo a una nueva era de los vuelos espaciales».
Ilustración de un astronauta, sujetado por los pies, que se prepara para estudiar el fragmento del asteroide.

La agencia anunciará cuál será el asteroide seleccionado a partir de 2019, aproximadamente un año antes de lanzar la nave espacial robótica. Para que un asteroide se considere un candidato válido para la misión, los científicos deben primero determinar sus características, como el tamaño, la rotación, la forma y la órbita. Hasta la fecha, la NASA ha identificado tres candidatos válidos : Itokawa, Bennu y 2008 EV5, pero espera seleccionar uno o dos candidatos adicionales cada año previo a la misión.

Seis años de viaje

Tras su encuentro con el asteroide objetivo, la nave ARM desplegará los brazos robóticos para capturar una roca de su superficie. A continuación, comenzará un viaje de uno seis años para redirigir la roca en órbita alrededor de la Luna. Entonces, llegará el turno de los astronautas, probablemente dos, desplazados en la nave Orión, que realizarán caminatas espaciales, estudiarán la roca y recogerán muestras durante unos 24 ó 25 días.
Como los asteroides están hechos de restos de la formación del sistema solar, las muestras podrían proporcionar datos valiosos para la investigación científica o para entidades comerciales interesadas en la minería de asteroides como futuros recursos.
A lo largo de su misión, la nave espacial pondrá a prueba una serie de capacidades necesarias para las futuras misiones humanas, incluyendo la propulsión eléctrica solar (SEP), que convierte la luz solar en energía eléctrica a través de paneles solares y utiliza la energía resultante para mover una nave espacial. Este método de propulsión puede mover la carga masiva de manera muy eficiente. Aunque es más lento que la propulsión de cohetes químicos convencionales, requiere significativamente menos propulsante, lo que podría reducir los costes.
La nave espacial robótica también pondrá a prueba nuevas técnicas de trayectoria y de navegación en el espacio profundo.

Defensa planetaria

Además, antes de que el fragmento del asteroide se mueva a la órbita lunar, la NASA probará técnicas de defensa planetaria para ayudar a mitigar las amenazas potenciales del impacto de un asteroide en el futuro. Según ha explicado la agencia, la experiencia y conocimientos adquiridos a través de esta operación ayudará a los científicos a desarrollar opciones para mover un asteroide en camino de impactar contra la Tierra si llega a ser necesario.
En 2005, la misión científica Deep Impact de la NASA probaba la tecnología que podría ayudar a cambiar el curso de un objeto cercano a la Tierra mediante un golpe directo con una nave espacial. La misión ARM tiene otra estrategia, una técnica llamada tractor de gravedad. Toda masa ejerce y experimenta la gravedad y, en el espacio, la atracción gravitatoria incluso entre masas de tamaño modesto puede afectar significativamente a su movimiento. Esto significa que encontrándose con el asteroide y manteniendo la órbita en la dirección apropiada, ARM puede tirar lentamente del asteroide sin tocarlo. La eficacia de esta maniobra aumenta si la masa se mueve desde el asteroide a la nave espacial por la captura de una roca.
«Los asteroides son un tema candente», dice Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA. «No sólo porque podrían representar una amenaza para la Tierra, sino también por su valor científico y como un trampolín a Marte».
La NASA ya ha identificado más de 12.000 objetos cercanos, incluyendo el 96% de los asteroides cercanos a la Tierra de más de 1 km de tamaño. La NASA no ha detectado ningún objeto de este tamaño que represente un peligro de impacto con nuestro planeta en los próximos 100 años. Sin embargo, asteroides más pequeños pasan cerca de nosotros y algunos podrían suponer una amenaza de impacto. En 2011, se encontraron 893 asteroides cercanos a nuestro planeta. En 2014, ese número se incrementó a 1.472.

Fuente: ABC, Marzo 2015.

Júpiter arrasó el Sistema Solar y lo hizo habitable.

Como una gigantesca bola de demolición, durante la infancia del Sistema Solar, Júpiter avanzó hacia el Sol desde el extrarradio donde se había formado. El empujón de aquella masa gigantesca arrasó una primera generación de planetas, algo más grandes que la Tierra y con atmósferas más densas, muy distintos de los que hoy ocupan las primeras filas en torno a nuestra estrella. Sacados de sus casillas orbitales, comenzaron a chocar entre ellos y acabaron hechos añicos y lanzados contra el Sol. Con los escombros de aquel derribo, se formaron los planetas terrestres actuales, de Mercurio a Marte, más pequeños y con atmósferas menos densas que las habituales en otros sistemas planetarios conocidos.
Composición creada a partir de cuatro imágenes de Júpiter tomadas por la sonda Cassini /NASA/JPL/UNIVERSITY OF ARIZONA

Esta es la hipótesis planteada esta semana por un equipo de investigadores de EE UU en la revista PNAS para explicar por qué el Sistema Solar es distinto a los cientos de sistemas planetarios descubiertos durante los últimos años. En estos mundos lejanos descubiertos por telescopios como Kepler, la masa de los planetas terrestres cercanos a su estrella es mayor que la de los solares. Además, normalmente, en estos sistemas hay al menos un planeta mayor que la Tierra orbitando a una distancia menor que Mercurio y en general se encuentran más próximos a su estrella.
Los cambios provocados por Júpiter hacen que la atmósfera de la Tierra sea diferente a la de otros sistemas planetarios
Las simulaciones propuestas por los científicos de la Universidad de California en Santa Cruz y el Instituto Tecnológico de California (EE UU) sugieren también que hubo un segundo movimiento que permitió la aparición de los planetas terrestres que conocemos. Durante aquellos primeros millones de años de vida del Sistema Solar, cuando Júpiter parecía lanzado hacia una colisión ineludible contra el Sol, apareció un segundo gigante que detuvo la caída. El planeta de los anillos se formó más tarde, pero fue atraído a mayor velocidad hacia la estrella de tal manera que acabó atrapando a su hermano mayor.
Cuando los dos planetas estaban lo bastante próximos, quedaron trabados en lo que se conoce como resonancia orbital. Cada vez que Júpiter completaba una vuelta en torno al Sol, Saturno completaba dos, produciendo un tirón mutuo acompasado, como una madre que impulsa a su hija en un columpio, que detuvo el avance de los dos objetos. En ese punto comenzó un retorno, desde las 1,5 unidades astronómicas de distancia mínima hasta el Sol (una unidad astronómica es la distancia que separa el Sol de la Tierra), hasta las 5 de la actualidad.
Con esa retirada, fue posible que los restos de la escabechina que había provocado el ataque inicial de Júpiter sobreviviesen para formar los planetas terrestres actuales. Según explican los autores, su hipótesis requiere varios millones de años para que los trozos de planetas fruto de la primera destrucción se volviesen a reunir. Esto cuadra con los datos que sugieren que la Tierra se formó entre 100 y 200 millones de años después de la aparición del Sol. Además, la formación del planeta tiempo después de que se disolviese la nube de hidrógeno y helio en la que surgió el Sistema Solar, explicaría por qué la Tierra no contiene hidrógeno en su atmósfera.
La aparición de la Luna tras un choque catastrófico facilitó la aparición de la vida en la Tierra
Por último, el camino de ida y vuelta de Júpiter acabó produciendo una peculiaridad más del Sistema Solar frente a la mayoría del resto de sistemas conocidos: la existencia de dos gigantes gaseosos muy alejados de la estrella. En el también improbable caso de que estos monstruos existan, suelen encontrarse próximos a su astro.
El estudio publicado en la revista PNAS sugiere que el entorno planetario en el que surgió la vida puede no ser tan común. Además, en el caso de la Tierra, habría que contar con otro fenómeno desastroso que acabó creando unas condiciones favorables para el desarrollo de los seres vivos. Hace 4.500 millones de años, cuando se estaban empezando a formar de nuevo planetas a partir de los restos que quedaron tras el empujón de Júpiter, la Tierra colisionó con otro cuerpo menor. Del choque, que prácticamente destruyó nuestro planeta, surgió la Luna. Este satélite, mucho mayor en relación al planeta que orbita que otros objetos similares del Sistema Solar, estabilizó el eje de la Tierra frente a las influencias gravitatorias del Sol o Júpiter, que lo habrían convertido en un mundo inhóspito con cambios de temperatura brutales en periodos relativamente cortos.
Así, dos sucesos desastrosos pudieron convertir el Sistema Solar en un lugar peculiar donde pudo aparecer un planeta de circunstancias infrecuentes como la Tierra en el que apareció algo tan extraño (por lo que se conoce hasta ahora al menos) como la vida.

Fuente: El País, Marzo 2015.

Un astronauta estadounidense inicia una misión espacial histórica.

El astronauta de la NASA Scott Kelly está preparándose para abandonar la Tierra por mucho tiempo-y hacer historia en los viajes espaciales de estadounidenses.
El viernes a las 4:42 p.m. ET, Kelly se subirá al cohete ruso Soyuz que lo llevará a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) y se quedará ahí cerca de un año, casi el doble de lo que se ha quedado un astronauta estadounidense en la estación.
“Es muy divertido”, comentó Kelly en un informe a los medios en enero pasado. “La estación espacial es un lugar mágico”.

Dos cosmonautas acompañarán a Kelly: Mikhail Kornienko y Gennady Padalka. Kornienko también se quedará en la estación por casi un año. Padalka solo estará unos seis meses.
El trío se reunirá con tres integrantes de tripulación que ya están en el espacio: el astronauta estadounidense Terry Virts, el ruso Anton Shkaplerov y la italiana  Samantha Cristoforetti.
Otros miembros de la tripulación se rotarán dentro y fuera durante un año en órbita para que nunca estén solos Kelly y Kornienko.
Kelly, de 51 años, romperá el récord por la misión más larga en la estación espacial, que hasta hora tienen los astronautas Michael Lopez-Alegria de Estados Unidos y el ruso Mikhail Tyurin. Ambos pasaron más de siete meses en la ISS, del 18 de septiembre de 2006 al 21 de abril de 2007.
Scott Kelly pasará 342 días fuera del planeta en esta misión. Cuando termine con su misión, habrá pasado 522 días en el espacio en su carrera como astronauta, rompiendo el récord de otro estadounidense, Mike Fincke, que pasó 381 días, 15 horas y 11 minutos en el espacio, según refiere la biografía del hombre en la NASA.
Si bien Kelly romperá récords para un astronauta estadounidense, Padalka hará lo propio como el humano con la mayor cantidad de días en el espacio. El ruso ya tiene más de 710 días espaciales, incluyendo estancias en la estación espacial rusa Mir y otras tres previas visitas a la Estación Espacial Internacional.
¿Por qué hacerlo? ¿Por qué quedarse en la estación por tanto tiempo? La NASA quiere saber más sobre el impacto de los vuelos de larga duración en el cuerpo humano, a fin de planear misiones a Marte y más adentro. Y la estación espacial es el mejor lugar para estudiar estos efectos.
La estación hace órbita a unos 402 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Eso no es muy lejos si uno maneja en tierra. Pero es lo suficientemente arriba del planeta cuando uno va en una línea directa, ya que a este punto casi se perdería la gravedad. Y da la casualidad que al cuerpo humano le agrada la gravedad. La NASA dice que los astronautas que visitan la estación espacial tienen cambios de visión, pérdida de huesos, atrofia en los huesos y otros problemas.
La estación espacial tiene un espacio similar al de un hogar de seis cuartos y dos baños. Y tiene una ventana con una vista de 360 grados, lo que da para un gran espectáculo. Pero los astronautas y cosmonautas han reportado sentirse aislados y confinados en ocasiones. Kelly mantendrán un diario para los investigadores, documentando sus sentimientos sobre lo que le representa estar lejos de sus dos hijos y el resto de su familia.
El astronauta también compartirá algunos extractos de su diario con los investigadores que estudian los impactos sicológicos de viajes al espacio de larga duración.
La familia de Kelly incluye a su hermano gemelo, el astronauta retirado Mark Kelly.
Mark ha sido voluntario para el “Estudio de Gemelos” de la NASA, para ver como los gemelos cambian en el año en ambientes diferentes.
“Él cree que es genial que todavía pueda ser participe en esto”, comentó su hermano Scott.

Fuente: CNN en Español, Marzo de 2015.

Rusia y EU crearían una nueva estación espacial.


Rusia y Estados Unidos se proponen crear de forma conjunta una nueva estación espacial a partir de 2024, dijo el jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Ígor Komarov. 

Roscosmos y la NASA acuerda unificar las 'normas técnicas' de los sistemas de acoplamiento de sus naves espaciales. EL INFORMADOR / ARCHIVO


"Roscosmos y la NASA trabajarán juntos en el programa de la futura estación orbital, un proyecto abierto para todos los países que deseen unirse", declaró Komarov en una rueda de prensa en el cosmódromo de Baikonur, según varios medios rusos. 

Añadió que ambas agencias espaciales también decidieron prolongar hasta 2024 el plazo de servicio de la Estación Espacial Internacional (EEI). 

"Lo hemos acordado con el administrador de la NASA, Charles Bolden", precisó Komarov, según la agencia Itar-Tass, momentos después de que la nave Soyuz TMA-16M se acoplara esta madrugada con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI) con tres astronautas a bordo, dos rusos y un estadounidense. 

"Roscosmos y la NASA cumplirán con el programa de construcción de una estación orbital de futuro. Vamos a elaborar los detalles. Va a ser un proyecto abierto, no se limita sólo a los participantes actuales, sino abierta a otros países que estén dispuestos a unirse a él", dijo Komarov, citado por el portal ruso "Sputniknews". 

Rusia y EU, además, acordaron unificar las "normas técnicas" de los sistemas de acoplamiento de sus naves espaciales, añadió. 

En la misma rueda de prensa, el administrador de la NASA Charles Bolden recordó a los periodistas que Rusia y EU tienen asimismo intención de crear una hoja de ruta para los programas de vuelo a Marte. 

Roscosmos y la NASA están trabajando entre sí y con otros socios en una hoja de ruta mundial de la exploración espacial, dijo Bolden. 

"Nuestro ámbito de la cooperación será Marte. Estamos discutiendo la mejor manera de utilizar los recursos, el financiamiento, estamos estableciendo plazos y distribución de esfuerzos con el fin de evitar la duplicación", añadió.



Fuente: El Informador, Marzo 2015.