martes, 23 de junio de 2015

Las imágenes más espectaculares del cielo de este año.

La perfecta secuencia de un eclipse total de sol, nebulosas de los colores más brillantes posibles y auroras boreales que parecen de ficción están entre las imágenes que han captado los fotógrafos de astronomía este año.

Elegir cuál es la mejor es tarea del Real Observatorio de Greenwich, de Reino Unido, una de las sociedades científicas más prestigiosas del mundo, centro de medición del tiempo y referencia del principal meridiano.
Y es que el centro británico organiza cada año el concurso Astronomy Photographer of the Year, y este año tiene el apoyo de la revista de astronomía Sky at Night, de la BBC, y la firma de inversiones Insight.
La de este año es la edición número 70 y el Real Observatorio de Greenwich explica que batió todos los records tras recibir 2.700 fotografías de 60 países.
Las que recoge este artículo no son más que 17 de ellas, y no estan preseleccionadas ni son mucho menos las ganadoras.

El plazo para presentar trabajos ya terminó, y los ganadores serán anunciados durante una gala el 17 de septiembre.
El ganador absoluto se llevará US$3.900, pero también nombrarán a los vencedores de otras nueve categorías.
En la última edición el principal premio se lo llevó James Woodend, de Reino Unido, gracias a la fotografía de una aurora boreal que iluminó el cielo de Islandia de verde y que se reflejaba de forma simétrica en la laguna glacial Jökulsarlon, en el Parque Nacional de Vatnajökull.
Les mostramos algunas de las fotos:














Fuente: BBC, Junio 2015.

México, primer país latinoamericano en enviar carga a la Luna.


La Agencia Espacial Mexicana (AEM) enviará una carga útil (dispositivo científico capaz de realizar tareas) a la Luna, convirtiéndose en el primer país latinoamericano en realizarlo, informó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).



 
La dependencia federal señala que la misión espacial mexicana se realizará a través de la sonda "Griffin Lunar Lander", propiedad de Astrobotic, una empresa asociada oficial de NASA (National Aeronautics and Space Administration) y se financiará en colaboración conjunta con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
 
En ampliación a esta información circulada en días pasados, el director general de la AEM, Javier Mendieta Jiménez, destacó: "En efecto, el proyecto es una acción de vanguardia de la SCT a través de la AEM, e impulsa la inserción del país en el sector espacial satelital global en esta administración".
 
El dispositivo será seleccionado de la convocatoria abierta hecha a la comunidad científico-tecnológica del país, en el marco del Fondo Sectorial Conacyt-AEM, y que recibió 17 propuestas para diseñar esta misión mexicana a la Luna.
 
La SCT apunta que éstas se analizarán por un comité de pares para determinar el tipo de instrumento más viable, que será operado por científicos mexicanos, y permitirá desarrollar capital humano que trabaje el área espacial en el país.
 
Las áreas de estudio posibles son las ciencias planetarias y/o desarrollo tecnológico con telecomunicaciones espaciales tierra-luna. El artefacto podrá integrar sistemas robóticos al instrumento científico, expone la dependencia en un comunicado.
 
Una vez el comité técnico del Fondo Sectorial Conacyt-AEM elija la propuesta ganadora, la agencia mexicana, Astrobotic y la institución ganadora trabajarán en conjunto para integrar la carga útil en el Griffin lunar Lander, cuyo lanzamiento se prevé antes de 2018.
 
El presidente ejecutivo de Astrobotic, John Thornton, afirmó que "las nacientes ciencia espacial y comunidad de exploración de la AEM son un ejemplo del inmenso interés internacional en la Luna como un destino para la ciencia, la exploración y otras actividades".
 
"Estamos muy orgullosos de nuestra colaboración con México, que será el primer país latinoamericano en lograrlo", destacó.




Fuente: El Informador, Junio 2015.

Una cámara española para sacar a la luz la energía oscura del universo.

Una gran sorpresa que supuso para los científicos el descubrir, hace más de 15 años, que la expansión del universo no se está ralentizando, como se esperaba, sino que se está acelerando, ha merecido ya un premio Nobel de Física, en 2011 (Saul Perlmutter, Brian P. Schmidt y Adam Riess) por el hallazgo en sí. Pero sigue siendo una incógnita la naturaleza de esa aceleración, llamada energía oscura, que hace que las galaxias se separen unas de otras cada vez más deprisa. Y para atacar el problema expertos en todo el mundo idean y preparan experimentos y observaciones que puedan arrojar luz sobre el fenómeno. El último que se ha estrenado es español: una cámara astronómica especial, denominada PAU,  diseñada y construida en España que acaba de abrir sus ojos por primera vez al cielo, lo que se llama primera luz, y con total satisfacción para sus responsables. Esta instalada en el telescopio William Herschel, de espejo principal de 4,2 metros de diámetro, del Observatorio de El Roque de los Muchachos, en Canarias, y podría proporcionar información científica significativa a partir del año que viene, cuando empiecen las observaciones sistemáticas de millones de galaxias lejanas.

La PAU (siglas en inglés de Física del Universo Acelerado), a partir de ahora, “compite y colabora”, como dice el coordinador del proyecto Enrique Fernández, con media docena de instrumentos científicos en el mundo específicos para intentar averiguar qué es la energía oscura. “Cada técnica de observación te aporta parte de la información y cuando combinas la información ves que todo cuadra”, señala Fernández, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)  e investigador del IFAE (Instituto de Física de Altas Energías). Así que toca competir para ser los primeros en descubrir algo y colaborar a la vez para avanzar en este intrincado problema científico.
 “La primera luz ha ido muy bien, hemos tenido cinco noches de observación y ya hemos hecho la puesta a punto de la cámara; en septiembre u octubre tendremos cinco noches más del telescopio para tomar datos”, explica Fernández a EL PAÍS. “Luego, hemos solicitado un centenar de noches en 2016 y 2017 y después del primer año esperamos tener ya resultados relevantes”. El tipo de trabajo que hará la PAU, de rastreo de millones de objetos celestes, exige muchas horas de observación, a diferencia de los estudios que se centran en una galaxia o una estrella concretas, añade el científico.

El universo a partir del Big Bang está en expansión; las galaxias y los cúmulos de galaxias se alejan unos de otros. Eso se sabe desde hace décadas. Cabía esperar que, a medida que pasa el tiempo, la atracción gravitacional entre galaxias hiciera que esa expansión se fuera haciendo cada vez más lenta, por lo que resultó una enorme sorpresa comprobar, en los años noventa, que en realidad se está acelerando, que las galaxias se están separando unas de otras más rápido que antes.
Como no se comprende, el fenómeno se ha venido a llamar energía oscura y siempre que se habla de ella se recuerda que el sensacional hallazgo puede convertir en certero lo que Einstein consideró su mayor error. En pocas palabras: Einstein pensaba que el universo era estático, pero como la resolución de sus ecuaciones daba un cosmos dinámico el físico alemán introdujo la que llamó Constante Cosmológica para frenarlo. Cuando poco después Edwin Hubble descubrió que las galaxias se alejan unas de otras y que lo hacen a mayor velocidad cuanto más lejos están, resultó que el universo era dinámico, surgió la teoría del Big Bang y Einstein calificó de su “mayor error” esa Constante Cosmológica que lo estabilizaba. Décadas después, al descubrirse al expansión acelerada, se desempolvó dicha constante para intentar explicarla. Básicamente la idea es que la energía oscura es una fuerza repulsiva que domina sobre la fuerza gravitatoria atractiva y que hace que las galaxias se distancien cada vez más deprisa.
Pero son teorías, y en ciencia hay que demostrar las cosas con observaciones y experimentos. Lo que ya se sabe es que la energía oscura supone el 68,3% del universo.

La cámara PAU va a medir la distancia a muchas galaxias determinando el llamado corrimiento al rojo de cada una. Al expandirse el universo, la luz que emiten las galaxias llega a la Tierra desplazada a longitudes de onda mayores que en las que se emitió, es decir, se desplaza hacia la parte roja del espectro electromagnético. “Es el equivalente del cambio de tono de la sirena de una ambulancia cuando se aleja de nosotros”, explican los científicos de la colaboración PAU. “El corrimiento al rojo se mide con técnicas fotométricas, donde se fotografía el mismo objeto celeste múltiples veces a través de filtros de diferentes colores”, continúan. “El innovador diseño de la PAUcam incorpora 40 filtros, mientras que habitualmente son media docena, lo cual permite una precisión sin precedentes en la medida del corrimiento al rojo”, y de ahí la distancia a las galaxias.

“La cámara permite hacer estudios amplio y precisos de la expansión del universo”, señala Cristóbal Padilla, investigador del IFAE. “Gracias a los 40 filtros incorporados y su gran campo de visión, la cámara puede conseguir en una sola noche de observación los espectros de luz, de baja resolución, de unos 50.000 objetos celestes de forma simultánea. La PAUcam es pionera en algunos aspectos, tanto en técnicas de observación como en temas puramente tecnológicos”, afirma.

“Para investigar la energía oscura se necesita cubrir mucho volumen, para lo cual se requieren cámaras de gran campo que cubran una gran área en el cielo y que estén instaladas en telescopios con gran poder colector para ir profundo y poder observar a alto corrimiento al rojo (a distancias lejanas)”, explica Francisco Javier Cantander, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC/IEEC)a EL PAIS por correo electrónico desde Lausana (Suiza). Allí participa en una reunión de la futura misión Euclid, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), precisamente dedicada a explorar la energía oscura y podría aprovechar la experiencia de la PAUcam.

No es este proyecto español el único diseñado para afrontar experimentalmente este gran y difícil reto de la cosmología del siglo XXI. Castander cita hasta siete cámaras más instaladas ya en observatorios en Chile, Hawai y Arizona (EEUU). Y otras están en preparación. “Pero ninguna de ellas dispone de un sistema de filtros como el de la PAUcam, que permite obtener corrimientos al rojo fotométricos precisos”, puntualiza Castander. Incluso en una de ellas, la DECcam estadounidense, que lleva ya dos años tomando datos, la aportación del equipo español de PAU ha sido notable: toda la electrónica del instrumento, apunta Fernández.

La cámara española va a permitir medir la distancia con un error relativo de solo un 0,3% para una gran cantidad de galaxias lejanas, destacan los miembros del proyecto en un comunicado.
  1. “De la energía oscura lo que hacemos es medir su efectos, y eso se hace de varias maneras, como los estudios de supernovas, la estructura a gran escala del universo…. cada técnica te dice algo, de ahí la necesidad de cooperar y competir”, comenta Fernández. “Nosotros vamos a concentrarnos en medir correlaciones entre distribuciones de galaxias a distintas distancias, algo que podemos hacer muy bien”.

La cámara española ha sido diseñada y construida en seis años por especialistas de varias instituciones españolas: IFAE, ICE, el Puerto de Información Científica (PIC), el Ciemat y el Instituto de Física Teórica (IFT-UAM-CSIC). Su coste, en material, asciende a unos tres millones y medio de euros, que sería el doble si se suma el coste de personal de las distintas instituciones que integran el proyecto, señala Fernández. La cámara pesa 270 kilos y destaca su “revolucionaria estructura de fibra de carbono” desarrollada en España, con la indudable ventaja de su reducción de peso, señala la colaboración.
“Ahora tenemos que analizar los datos obtenidos durante la fase decommissioning [ensayos iniciales de funcionamiento]”, explica Castander. “El análisis rápido que hicimos en el observatorio, nos dio la impresión de que no necesitamos más tiempo de prueba; de hecho, conseguimos realizar todos los test y tareas que teníamos programadas más rápido de lo previsto y, en las dos últimas noches, pudimos tomar datos para hacer la verificación científica”, continúa.
Para la fase de posibles descubrimientos científicos habrá que esperar un poco.

Fuente: El País, Junio 2015.

La NASA prueba su 'platillo volador' para llevar humanos a Marte.



La agencia espacial estadounidense (NASA) lanzó a la atmósfera terrestre por segunda vez y con una semana de retraso el "platillo volador" que busca aumentar la capacidad de carga y probar tecnologías con las que algún día espera transportar a humanos a Marte. 




El Desacelerador Supersónico de Baja Densidad (LDSD, por sus siglas en inglés), más conocido como "platillo volador" incluso dentro de la NASA, fue lanzado a las 17:45 GMT desde la isla hawaiana de Kauai, adherido a un globo gigantesco, tras una semana de continuos retrasos debido al mal tiempo, según informó la NASA. 

La prueba de este año estaba prevista para el 2 de junio, pero las olas del Pacífico eran demasiado altas a principios de la semana pasada y, cuando se calmaron, los fuertes vientos pasaron a ser la preocupación. 

La misión tiene por objetivo desarrollar los sistemas necesarios para aumentar las cargas que pueden transportarse de manera segura a Marte, hasta ahora de una tonelada, a fin de que puedan llevarse ingenios más pesados y, eventualmente, humanos a la superficie de marte. 



La NASA hizo la primera prueba del LDSD el 28 de junio del año pasado, un ensayo que concluyó con éxito cuando la enorme nave con forma de disco cayó en el lugar esperado en el Océano Pacífico. 

El director del proyecto, Mark Adler, informó que se han presupuestado 230 millones de dólares para desarrollar el sistema de descenso en los próximos tres años. 

La NASA planea hacer próximamente más vuelos para seguir probando la resistencia del aparato.



Fuente: El Informador, Junio 2015.

martes, 12 de mayo de 2015

NASA obtiene nuevos datos de los misteriosos puntos brillantes de Ceres.

A través de la sonda Dawn, científicos de la agencia concluyeron que las zonas están formadas por puntos más pequeños. Si bien no se sabe de qué son, se piensa que podría ser hielo.

Antes de terminar su trabajo en junio de 2016, Dawn realizará dos acercamientos más a Ceres, quedando a mil 450 kilómetros y 370 kilómetros de su superficie, respectivamente.(Foto: Archivo EL UNIVERSAL)

La sonda Dawn de la NASA sigue acercándose a Ceres, el planeta enano ubicado en el cinturón de asteroides que estre Marte y Júpiter, obteniendo más información sobre losmisteriosos puntos brillantes detectados en su superficie hace un tiempo.
Nuevas imágenes capturadas entre el 3 y 4 de mayo a una distancia de 13 mil 600 de la superficie de Ceres muestran que las zonas brillantes están formadas por puntos más pequeños, algo que no se había podido observar previamente.
Pese al avance, todavía no hay claridad sobre la composición de estos puntos, aunque hay algunas teorías.
"Los científicos de Dawn pueden concluir que el brillo intenso de estos puntos se debe a lareflexión de la luz solar por un material altamente reflectivo en la superficie, posiblemente hielo", indicó Christopher Rusell, investigador principal de la misión Dawn en la Universidad de California, Los Angeles, al sitio del Jet Propulsion Lab de la NASA.
La misión Dawn, lanzada en septiembre de 2007, tiene un costo de 466 millones de dólares. Entre julio de 2011 y septiembre de 2012 estudió el protoplaneta Vesta y desde marzo orbita alrededor de Ceres.
El pasado 9 de mayo concluyó su primera etapa de observación, iniciando un descenso hacia la segunda ubicación, que lo dejará a 4 mil 400 kilómetros de la superficie.
Antes de terminar su trabajo en junio de 2016, Dawn realizará dos acercamientos más a Ceres, quedando a mil 450 kilómetros y 370 kilómetros de su superficie, respectivamente.

Fuente: El Universal, Mayo 2015.

lunes, 11 de mayo de 2015

El Ferrari del espacio.

El diseñador de la marca de autos italiana, Flavio Manzoni, ideó éste prototipo de una nave espacial futurista.



Fuente: Muy Interesante, Mayo 2015.

La NASA estudia fabricar un calamar gigante robótico para buscar vida en una luna de Júpiter.

Los científicos cree que el mar interior de Europa es una de las mejores incubadoras alienígenas en el Sistema Solar.


La NASA ha presentado un nuevo proyecto con el que se pretende buscar vida en los océanos subterráneos de la luna de Júpiter, Europa. Se trata de una de las 15 iniciativas presentadas dentro del concurso Conceptos Avanzados e Innovadores de la NASA (NIAC) y consiste en un robot con forma de calamar gigante con una antena corta en su parte posterior que obtendría energía a partir de la carga local de los campos magnéticos.
El plan de la NASA para explorar la luna de Júpiter Europa incluye enviar un robot con forma de calamar gigante.

Según explica la agencia espacial estadounidense en su página web, el NIAC pretende convertir la ciencia ficción en un hecho científico a través del desarrollo de tecnologías pioneras. «Las últimas selecciones incluyen una serie de conceptos interesantes», ha apuntado Steve Jurczyk, directivo de la NASA en Washington. Durante la presentación de esta propuesta, el experto explicó que el objetivo de este rover es permitir la exploración de las lunas gigantes gaseosas como Europa, que tienen océanos bajo su superficie.
Aproximadamente del tamaño de la Luna de la Tierra, Europa es estructuralmente como un bombón de chocolate relleno de licor, con un océano líquido a unos 100 kilómetros de profundidad. Los científicos han pensado durante mucho tiempo que ese mar es una de las mejores incubadoras alienígenas en el Sistema Solar.
«Proponemos una arquitectura móvil para la luna Europa y otros ambientes planetarios, donde la robótica permite misiones de investigación científica o humano-precursoras que no se puede lograr con la energía solar o nuclear» ha apuntado uno de los científicos que ha desarrollado este proyecto, Mason Peck, de la Universidad de Cornell.
En cuanto a la similitud de esta estructura con el físico de un calamar, el experto apunta que los tentáculos que posee pueden servir tanto como amarres electrodinámicos, como para ejercer de medio de propulsión. «Este trabajo evaluará la posibilidad de que cualquier vida en Europa pueda ser alimentada por energía electromagnética, con implicaciones singulares para la astrobiología», ha indicado.
Pero no es el único proyecto, otra propuesta se centra en un satélite que navega como una cometa a través de la estratosfera inferior sin necesidad de propulsión. La NASA explica que un aparato de este tipo podría permanecer en la estratosfera durante años, haciendo el trabajo de los satélites actuales a una fracción del costo.
El concurso NIAC está actualmente en fase de planificación de proyectos muy temprana. Cuando se comience con la selección, los ganadores de la Fase I obtendrán alrededor de 100.000 dólares para llevar a cabo un estudio de definición y análisis de nueve meses de su idea. Los grupos que pasan a una segunda estapa de viabilidad de proyectos podrán solicitar 500.000 dólares que incluyen dos años adicionales de desarrollo de concepto.
Fuente: ABC, Mayo 2015.

Telescopio de la NASA detecta explosión irregular de estrella masiva.


El telescopio NuSTAR de la NASA encontró evidencias de que una estrella masiva explotó de una manera desequilibrada, expulsando material en una dirección y el núcleo de la estrella en otra.

Los resultados ofrecen la mejor prueba de que las explosiones de estrellas de este tipo, llamado Tipo II o supernovas de colapso de núcleo, son asimétricas, un fenómeno que había sido difícil de probar hasta ahora, informó la NASA en un comunicado.

NuSTAR encuentra la 'pistola humeante' en forma de radioisótopo llamado titanio-44. TWITTER / @NASANuSTAR


"Las estrellas son objetos esféricos, pero al parecer el proceso por el cual mueren provoca que sus núcleos se vuelvan turbulentos, hirviendo y dando vueltas en los últimos segundos antes de su desaparición", dijo Steve Boggs, de la Universidad de California, Berkeley, autor principal del estudio.

El remanente de supernova del estudio, llamado 1987A, está a 166 mil años luz de distancia y la luz de la explosión que creó el remanente se hizo visible desde la Tierra en 1987, detalló el texto de la NASA.

Mientras otros telescopios encontraron indicios de que esta explosión no era esférica, NuSTAR encontró la "pistola humeante" en forma de un radioisótopo llamado titanio-44, añade.

"El titanio se produce en el corazón mismo de la explosión, por lo que traza la forma del motor que impulsa el desmontaje de la estrella", dijo Fiona Harrison, investigadora principal de NuSTAR en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena.

"Al observar el cambio de la energía de los rayos X procedentes de titanio, los datos de NuSTAR revelaron que, sorprendentemente, la mayor parte del material se está alejando de nosotros", indicó.

La NASA mencionó que cuando la supernova 1987A primero iluminó los cielos de la Tierra hace décadas, los telescopios de todo el mundo tuvieron la oportunidad única de ver cómo se desarrolló y evolucionó este evento.

Destacó que NuSTAR trajo una nueva herramienta para el estudio de 1987A, gracias a la fuerte visión de rayos X de alta energía del observatorio, ha hecho mediciones más precisas de titanio-44.

Este material radiactivo se produce en el núcleo de una supernova, lo que proporciona a los astrónomos una sonda directa en los mecanismos de una estrella detonada, subrayó.

"Estas explosiones son impulsadas por la formación de un objeto compacto, el núcleo restante de la estrella, y esto parece estar asociado a que el núcleo de voladura salga en una dirección, y el material expulsado en otra", dijo Boggs.



Fuente: El Informador, Mayo 2015.
Una galaxia “extraordinariamente luminosa”, según la califican los científicos, y situada a más de 13.000 millones de años luz de distancia, ha sido descubierta por un equipo de investigadores de EE UU, Gran Bretaña y Holanda que ha logrado medirla y caracterizarla con exactitud. Se denomina EGS-zs8-1 y es la galaxia más lejana que se ha medido jamás, afirman los astrónomos, que han utilizado en este trabajo uno de los dos grandes telescopios Keck, de espejo de 10 metros de diámetro, situados en Mauna Kea (Hawai). Cuando la galaxia emitió la luz que ahora se capta en los observatorios terrestres, habían transcurrido solo unos 670 millones de años desde el Big Bang inicial (la edad actual del cosmos es de 13.800 millones de años, según los datos del telescopio espacial europeo Planck), señala Pascal Oesch, de la Universidad de Yale, líder del estudio. Con aproximadamente el cinco por ciento de su edad actual, “el universo era todavía muy joven”, añade. Pero “ya esa galaxia había acumulado una masa equivalente a más del 15% de la de la Vía Láctea hoy”. Y se estaban allí formando estrellas a un ritmo unas 80 veces superior al de nuestra galaxia actualmente.

Los dos telescopios Keck, de espejo principal de 10 metros de diámetro, en el Observatorio de Mauna Kea (Hawai). / ETHAN TWEEDIE


"El récord anterior de distancia de una galaxia correspondía a 697 millones de años después del Big Bang, así que el nuevo récord significa sólo unos 30 millones de años más joven", explica Oesch a EL PAíS por correo electrónico. "Pero ha sido muy difícil, nos ha llevado un año y medio romper el récord anterior y, por ahora, solo conocemos un puñado de galaxias que estén a más 13.000 millones de años luz. Además, nuestro galaxia es más brillante y casi diez veces más masiva que la del récord anterior", recalca.
La galaxia de récord  fue identificada inicialmente con los telescopios espaciales Hubble y Spitzer (de infrarrojo). Pero Oesch y sus colegas han logrado medirla con precisión gracias a un instrumento astronómico (el Mosfire, o Espectrógrafo Multiobjeto de Exploración en infrarrojo) del telescopio Keck I. "Nos permite estudiar varias galaxias al mismo tiempo, por lo que es mucho más eficaz que los instrumentos anteriores, con los que teníamos que estudiarlas de una en una", continúa Oesch. "Con el Mosfire podemos, por lo tanto, hacer observaciones mucho más profundas para un número mayor de galaxias en el mismo tiempo de observación, lo que nos permite detectar características más débiles que antes".
En cuanto a cómo de primitivas esperan los científicos que pueden llegar a ser las galaxias, cuándo empezarían a formarse en la historia del cosmos, el científico de la Universidad de Yale responde: "Esto se está investigando y es una cuestión en la que se trabaja muy activamente; sin embargo, los modelos teóricos predicen que las primeras galaxias en el universo se formarían alrededor de 200 o 300 millones de años tras el Big Bang". Lo que está claro, recuerda, es que las estrellas se formaron antes que las galaxias, que son colecciones de muchas estrellas unidas por las fuerzas gravitacionales. "Las primeras estrellas, de nuevo según los modelos teóricos, se formarían alrededor de 100 o 200 millones de años tras el Big Bang".
Fotografía de la galaxia EGS-zs8-1, las más lejana que se ha medido hasta ahora. / NASA, ESA, P. OESCH AND I. MOMCHEVA (YALE UNIVERSITY), AND THE 3D-HST AND HUDF09/XDF TEAMS

La medición de las galaxias a estas distancias extremas y la caracterización de sus propiedades es un gran objetivo de la astronomía para la próxima década, señala el observatorio Keck. Estas observaciones de EGS-zs8-1 corresponden a una época en que el universo estaba sufriendo cambios importantes: el hidrógeno intergaláctico pasaba de neutro a estar ionizado. “Parece que las estrellas jóvenes de las galaxias tempranas como EGS-zs8-1 fueron el motor principal de esa transición llamada reionización”, explica Rychard Bouwens, de la Universidad de Leiden (Holanda), coautor del trabajo.
“Uno de los descubrimientos más descollantes del Hubble y el Spitzeren los últimos años es el inesperado número de estas galaxias muy brillantes en una época próxima a cuando se formaron las primeras. Todavía no comprendemos del todo qué son y qué relación tienen con las muy abundantes galaxias débiles”, señala Garth Illingworth, profesor de astronomía de la Universidad de California en Santa Cruz en un comunicado de esta institución.
Como solo se han medido con precisión las distancias a unas pocas galaxias del universo primitivo, “cada confirmación añade otra pieza al rompecabezas de cómo las primeras generaciones de galaxias se formaron en el universo temprano”, añade, Pieter Van Dokkum (Universidad de Yale). “Solo los mayores telescopios son suficientemente potentes para llegar a esas distancias”.
Las observaciones de los objetos del universo primitivo realizadas con los observatorios Keck, Hubble y Spitzer, plantean nuevas preguntas, apuntan los científicos. Por un lado se confirma que existieron grandes galaxias en el cosmos temprano, pero sus propiedades físicas eran muy diferentes de las que actualmente se observan alrededor de la nuestra. “Los astrónomos ahora tienen una evidencia sólida de que los colores peculiares de las galaxias primitivas que se aprecian en las imágenes del Spitzer se deben a un rápido proceso formación de estrellas masivas jóvenes que interactúan con el gas primordial de esas galaxias”, señalan los expertos del Observatorio Keck.
En realidad, lo que los científicos determinan al hablar de distancia es un parámetro denominado corrimiento al rojo (z), que indica el desplazamiento de la luz emitida por la galaxia hacia mayores longitudes de onda del espectro electromagnético debido a que se está alejando en el universo en expansión. Así, cuanto más distante en el cosmos es el objeto celeste, mayor es su corrimiento al rojo, o z. Oesch y sus colegas han determinado para EGS-zs8-1 un valor de z de 7.73 (unos 670 millones de años después del big Bang), mientras que el récord anterior estaba en z = 7.50, es decir, unos 697 millones de años,  señala Oesch, . Los investigadores presentan hoy oficialmente su investigación en la revista Astrophysical Journal Letters, y la habían adelantado en la web Arxiv.org.
Varios centenares de galaxias candidatas a distancias extremas han sido identificadas “gracias a la excepcional sensibilidad en el infrarrojo cercano de la cámara WFC3 del telescopio Hubble”, señalan los investigadores en su artículo. Pero “actualmente solo para un puñado de galaxias normales se han medido con certeza a z superior a 7”, añaden.
El Instituto Científico del Telescopio Espacial, en Baltimore (EE UU), que se encarga del Hubble y del futuro James Webb (JWST), que está en construcción, recalca que cuando este último se lance al espacio, en 2018, se abrirán enormes posibilidades de realizar emocionantes descubrimientos. “Además de desplazar la frontera cosmológica hacia tiempos aún más tempranos, el JWST será capaz de diseccionar la luz de la galaxia EGS-zs8-1 y proporcionará a los astrónomos muchos más detalles de sus propiedades.

Fuente: El País, Mayo 2015.

Un viaje a Marte podría volver locos a los astronautas.

¿Qué le sucedería al cerebro de un astronauta tras un largo viaje interplanetario, como por ejemplo a Marte? Nada bueno, según un artículo recién publicado en la revista Science Advances por un grupo de expertos de la Universidad de California en Irvine. De hecho, sus cerebros serían bombardeados sin descanso por partículas destructivas que podrían afectar, para siempre, a sus sistemas cognitivos.
 

Charles Limoli y sus colegas hallaron que la exposición a partículas muy energéticas (la mayoría de las cuales proceden de rayos cósmicos y que bombardean a los astronautas durante sus misiones) son capaces de causar daños significativos al sistema nervioso central, desembocando después en graves alteraciones cognitivas. La mayor parte de las partículas que forman los rayos cósmicos son restos de la explosión de estrellas en forma de supernovas.
“No son buenas noticias para los astronautas desplegados para un viaje de dos o tres años a Marte -explica Limoli, profesor de oncología radiactiva de la Escuela de Medicina de la Universidad de California-. Disminución en el rendimiento, déficits de memoria y pérdida de conciencia y enfoque durante los vuelos espaciales podrían afectar a las actividades críticas de la misión, y la exposición a estas partículas podría tener, además, consecuencias negativas a largo plazo que afectarían a la cognición durante toda la vida”.
Para el estudio, un grupo de roedores fue sometido a una radiación con partículas cargadas similar a la que recibirían los astronautas durante su viaje. Los experimentos se llevaron a cabo en el Laboratorio de Radiación de la NASA en el Laboratorio Nacional Brookhaven.
Los investigadores hallaron que la exposición a estas partículas provocaba inflamación cerebral, lo que interrumpía la transmisión de señales entre neuronas. Las imágenes revelaron cómo la red de comunicaciones cerebral se alteraba a través de reducciones en la estructura de las células nerviosas (dendritas). Además de estos cambios estructurales, otras alteraciones sinápticas contribuían también para interferir con la capacidad de las células nerviosas para transmitir señales electroquímicas de manera eficaz. Por último, estas diferencias se unían a la disminución del rendimiento en las tareas relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
Disfunciones cognitivas de este tipo suelen observarse en pacientes con cáncer cerebral que han recibido más de un tratamiento con radiación en dosis muy elevadas. En otra investigación, Limoli ya había estudiado el impacto de la quimioterapia y la radiación craneal en los procesos cognitivos.
Según Limoli, aunque el deterioro cognitivo en los astronautas tardaría varios meses en manifestarse, el tiempo necesario para una misión a Marte es más que suficiente para que estos déficits se desarrollen. Los astronautas que trabajan durante largos periodos en la Estación Espacial Internacional no están sometidos al mismo nivel de bombardeo de rayos cósmicos, ya que siguen estando bajo el manto protector de la magnetosfera terrestre.
El trabajo de Limoli forma parte del programa Human Research, de la NASA, uno de cuyos fines es, precisamente, investigar cómo la radiación espacial puede afectar a los astronautas y buscar la forma de evitar estos efectos, que constituyen un importante freno para la futura exploración humana del espacio.
¿Qué puede hacerse para proteger a los humanos durante un viaje a Marte?
Según Limoli, una solución parcial sería que la nave contara con zonas altamente reforzadas y protegidas, en especial las destinadas al descanso y ocio de la tripulación. Sin embargo, las partículas de radiación cósmica, altamente energéticas, atravesarían la nave espacial igualmente y “en realidad no hay forma de escapar de ellas”.
Otra esperanza podría ser la de someter a los viajeros espaciales a tratamientos preventivos. “Estamos trabajando en estrategias farmacológicas basadas en compuestos que eliminan los radicales libres y protegen la neurotransmisión -afirma Limoli-. Pero están aún en fase de desarrollo”.

Fuente: ABC blogs, Mayo 2015.

¿Cómo tomar café en el espacio?

Seguro eres de los que todas las mañanas llegan a la oficina y corren por su taza de café para despertar y ponerse a trabajar, pero ¿Y si fueras astronauta?

Desafortunadamente, el manipular líquidos en la Estación Espacial Internacional (EEI) no es nada fácil, debido a la ausencia de gravedad. Si te sirvieran café lo más natural que harías sería inclinar el vaso hacia tus labios, sin embargo cuando intentes tomarlo notaras que se queda pegado a la taza.

Lo que tendrías que hacer, es agitar fuertemente el vaso con el riesgo de que el café saliera volando sobre tu cara. Y no sólo el café se comporta así, otros combustibles líquidos criogénicos como el nitrógeno o dióxido de carbono, el agua potable y la orina también actúa de esta forma.

Para manipular los líquidos en el espacio, el profesor de física Marcos Weislogel de la Universidad Estatal de Portland ha desarrollado un intercambiador de calor de condensación en microgravedad y un dispositivo que separa y controla los fluidos, que permitiría controlar el flujo del café en gravedad cero.

Pero en qué te lo tomarías. El astronauta Don Pettit diseñó el año pasado una taza de café para usarse en el espacio. Las fuerzas capilares en gravedad cero permiten que el fluido circule a través de un canal colocado en la parte superior del vaso que lo conduce hasta la boca, lo que evitaría quemaduras o que el café se derramara sobre tu ropa.

Mira el video y conoce cómo funciona.

Fuente: Revista Quo, Mayo 2015.

Nave rusa Progress M-27M se desintegró al entrar a la Tierra.


El carguero espacial no tripulado Progress M-27M se desintegró este viernes al regresar en la atmósfera de la Tierra sobre el océano Pacífico, una semana después de sufrir una falla en las comunicaciones.

Autoridades rusas esperan que, a más tardar el 13 de mayo, se tengan datos sobre las causas del accidente. EFE / ARCHIVO


"El carguero Progress M-27M dejó de existir a las 05:04 horas de Moscú (02:04 GMT) del 8 de mayo de 2015... Entró en la atmósfera... sobre la parte central del océano Pacífico", señaló la agencia espacial rusa Roscosmos.

Los resultados de la investigación sobre las causas del accidente se presentarán a más tardar el 13 de mayo, cuando la comisión estatal encargada de la investigación complete sus trabajos.

La nave Progress-M27M despegó el 28 de abril desde la base de Baikonur rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI) pero se situó en una órbita superior a la prevista por causas que aún se investigan.

Los técnicos del Centro de Control de Vuelos Espaciales realizaron varios intentos de establecer contacto con la nave, pero todos fracasaron.

Una fuente de la industria espacial rusa señaló este viernes a la agencia Itar-TASS que Roscosmos planea ajustar el programa de vuelos a la EEI, debido al reciente accidente de la nave espacial Progress M-27M.



Fuente: El Informador, Mayo 2015.