Marte tendrá anillos como Saturno.

A Fobos, una de las dos lunas de Marte, le espera un destino trágico. Al contrario que la Luna, que poco a poco se aleja de la Tierra, esta se aproxima cada año un poco más a su planeta, lo que significa que puede acabar reventando contra él. Aunque la mayoría de astrónomos tiene claro que está condenada a desaparecer, no se sabe si su final será con un gran impacto o con una lenta agonía.
Una imagen de Fobos, la luna de Marte / NASA

Un nuevo estudio publicado hoy analiza la composición geológica de esta luna, la mayor y más cercana a su planeta. Fobos orbita a menos de 6.000 kilómetros de Marte y, debido a que está cayendo lentamente y de forma constante, cada año esa distancia se reduce en casi dos centímetros. Hace unos meses, un equipo de astrónomos de la NASA ya advirtió de que el cuerpo ya se está comenzando a romper, como atestiguan los enormes surcos visibles en su superficie.
El nuevo estudio, publicado en Nature Geoscience por Benjamin Black y Tushar Mittal, de la Universidad de Berkeley (EE UU), coincide con esas predicciones. El trabajo ha analizado la composición geológica de la luna y ha simulado cuánto resistirá a la atracción gravitatoria de Marte. Los resultados apuntan a que Fobos es un endeble amasijo de materiales “débiles y muy dañados”. Los más ligeros, dice el estudio, comenzarán a desprenderse dentro de entre 20 y 40 millones de años. Ese material creará un gran anillo que, inicialmente, tendrá una densidad de masa similar a la de los anillos de Saturno. Si además Fobos contiene en su interior minerales más sólidos que sobrevivan a la fuerza gravitatoria, estos se estrellarán contra el planeta, apunta el trabajo.
Marte se convertirá así en el único planeta rocoso del Sistema Solar con cinturones de material. El planeta conservará esos anillos durante al menos un millón de años, aunque podrían mantenerse hasta los 100 millones de años, según las simulaciones del estudio.
“Las dos lunas de Marte, Deimos y Fobos, son asteroides atrapados”, explica Agustín Sánchez-Lavega, astrofísico de la Universidad del País Vasco (UPV), lo que explica por qué tienen una consistencia menor. “Lo que está sucediendo es como una pelea entre las fuerzas de marea ejercidas por Marte y las que mantienen su satélite cohesionado y gracias a este estudio podemos saber cuándo se romperá”, detalla.

Fuente: El País, Noviembre 2015.

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